Biosíntesis

Los muertos no responden los mensajes de texto, aunque a veces atiendan las llamadas. Hay vivos que se comportan como cadáveres recientes. Fríos, rígidos, azulados. No sé si un día seré capaz de explicar eficazmente la danza de las almas, la resonancia de algo eterno donde menos se sospecha. Mientras tanto, anoto las pistas que encuentro. Sentirse sin alguien es una creencia irresponsable. Yo me acuerdo de su cara y no respondo a ningún otro estímulo. Epinefrina o sus antojos. Solo quiere ser cobarde para que yo le resucite. Morirá. Y la cara en la que se verá será de otra. Por eso sobrevuelo sus rastrojos. Pero no olvido, aunque me diga que mañana lo supero. Sigo anotando y encuentro una verdad: no volverá a tocarme nunca, por fuerte que abrace o por profundo que ahogue. Con ésta ya tengo para dormir ocho horas. Con suerte sin sueños. Con suerte sin noche.

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